Razones para estudiar música.

 

a. Desarrolla la inteligencia emocional. La inteligencia emocional es la capacidad de reconocer tanto los sentimientos propios como los ajenos. Las personas que la poseen pueden motivar y motivarse, así como manejar adecuadamente las relaciones. En este sentido, la música se convierte en uno de los mecanismos más útiles para expresar emociones propias y ajenas. Crea situaciones y ambientes capaces de motivar a muchas personas e incluso puede ayudar a los oyentes a entender o gestionar mejor lo que sienten. La música involucra emociones, y eso es un hecho. Según la psicología, fomenta la expresividad y la imaginación. Por eso, estudiar música crea un vínculo entre las emociones y el arte; es tan fuerte esta relación que muchísimos artistas la utilizan como forma de expresarse a través de obras muy personales.

b. Mejora la disciplina. Estudiar música es una carrera de fondo: requiere constancia y dedicación, lo que, con el tiempo, desarrolla en el artista una disciplina que otras artes no siempre proporcionan. Aprender a tocar y leer música, por ejemplo, no es ni rápido ni fácil, y exige una gran concentración mental.

c. Estimula la creatividad y la expresión. Hacer música implica crear, escribir, interpretar y leer, y todo esto lleva al artista a mirar desde diferentes perspectivas. Las y los músicos tienen la misión de derribar barreras impuestas por la mente y ver más allá de lo ya creado. Estudiar una formación enfocada en la música favorece el autoconocimiento, ya que obliga al artista a expresar sus ideas y pensamientos a través de ella, incrementando así su capacidad de producir canciones y melodías.

d. Empatía. La música es un idioma universal, capaz de conectar a las personas sin importar su procedencia. Pocas disciplinas artísticas tienen el poder de reunir a tantas personas en un mismo espacio como lo hace un concierto. Es interesante cómo emociona escuchar una canción y encontrar a alguien que la conozca y sea tan fan del artista como uno. Además, al explorar sentimientos y situaciones, la música facilita la empatía con los demás. Incluso, en ocasiones, es más sencillo expresar lo que se siente con una canción que con palabras.

e. Mejora el oído musical.
Según el músico y pedagogo Edgar Willems, tener oído musical significa poseer “la habilidad de comprender auditivamente todos los elementos que constituyen el discurso musical”. En este sentido, cuanto más se trabaja con música, más fácil resulta identificar notas, melodías y sonidos que forman parte de una obra. También ayuda a crear: permite reconocer qué notas combinan entre sí y desarrollar nuevas melodías y canciones.

f. Aumenta la inteligencia y la capacidad cerebral. Al escuchar o producir música, el cuerpo libera dopamina, el neurotransmisor asociado al bienestar. Además, diversos estudios han demostrado que dominar un instrumento musical, saber leer partituras y estudiar música mejora considerablemente la capacidad cerebral. De manera similar a lo que ocurre al aprender un segundo o tercer idioma, luego resulta más sencillo adquirir nuevos conocimientos.