¿Click, clang o claqueta? Uso creativo del metrónomo.

La relación entre el músico y el pulso es la conexión invisible y visceral de la música, es el fundamento sobre el cual construimos todo el mensaje musical. El músico desarrolla un pulso interno, la capacidad para mantener una referencia constante incluso cuando no hay un sonido que lo marque. Es primordial para sincronizar (permite tocar con otros músicos sin acelerar o atrasar), y la interpretación. El músico no piensa solamente el pulso, lo siente físicamente impulsándonos a mover la cabeza, los pies o las manos instintivamente al escuchar o interpretar una pieza musical. La respuesta corporal ayuda a internalizar la subdivisión del tiempo…

El metrónomo brinda al intérprete una referencia a intervalos exactos de tiempo en un número determinado de pulsaciones por minuto. ¡Referencia es la palabra! La ciencia nos explica que coordinar el ritmo es cuestión de predecir cuándo sucederá el próximo pulso, y en la actualidad, los músicos utilizamos aplicaciones con distintos tipos de retroalimentación auditiva y visual (sonidos destacados, luces intermitentes); estos son mayormente útiles para principiantes porque es más fácil predecir el próximo pulso cuando consta de referencias adicionales. Si entiendo que “la música es la disciplina invisible del arte”, pienso que la referencia auditiva es la constructora principal de nuestra regularidad, porque no le permitimos al dispositivo realizar todo el trabajo por nosotros. Las experiencias señalan que poder tocar sobre el metrónomo no es sinónimo de un sentido rítmico sólido. Con un “click” sin distinciones, somos nosotros quienes determinamos la forma de trabajo. Debemos pensar el metrónomo como una referencia constante del pulso en lugar de una notificación sobre las posiciones de los tiempos, y de esta forma, no hay normas ni reglas que indiquen dónde tiene que coincidir las marcas…

En lo cotidiano existe la negación a contar en voz alta porque no es tarea sencilla. Nuestra voz debe ser audible (dígale NO a contar mentalmente), y debe estar presente durante nuestra práctica porque es el único parámetro disponible para ubicarnos exactamente en el lugar correspondiente. Nuestra voz es el quinto elemento de la coordinación. No representa vociferar a gritos, sólo producirá que nuestra energía se agote rápidamente. La acción vocal en forma relajada marca el inicio de las acciones distendidas porque la relajación de la lengua tiene impacto directo en el sistema nervioso y la postura… “Contar en voz alta te lleva a cualquier lado”. (Rod Morgenstein). El aumento gradual de la velocidad es subir la frecuencia de 2 en 2; o 5 en 5 unidades, pero debe hacerse solamente tras dominar el nivel presente.

A) En el uso habitual del metrónomo las marcas representan los tiempos del compás para la integración de las subdivisiones básicas: corcheas, tresillos, semicorcheas, etc. Contar subdivisiones, y luego los tiempos únicamente…

El maestro Gary Chester enseña sobre la importancia de no concebir un pulso mecánico (New Breed), por eso, reemplazar posteriormente la cuenta por el “canto” del pulso (Tá).


B) Una estrategia muy efectiva es practicar sobre los extremos del rango de velocidades. Cuando trabajamos algo difícil, las situaciones se tornan más accesibles. Reducir o aumentar la presencia del click, permite examinar nuestra estabilidad, y cuanto más ambigua sea la referencia, mayor confianza necesitamos para la solidez de nuestro reloj interno.
Por ejemplo a 100 ppm, reducimos el metrónomo a la mitad (50 ppm) para pensar la frecuencia como figura de blanca (2/4), coincidiendo con el 1° y 3° tiempo de nuestro compás. Estableciendo a 25 ppm, la marca representa una redonda debiendo coincidir con el primer pulso de nuestro toque.


Para escenarios rápidos podemos asignar las marcas del metrónomo como subdivisiones de pulso a modo que podamos relacionarnos con lo veloz como si fuesen mucho más lento. Fijando a 240 ppm podemos pensar las marcas como corcheas (interpretamos como si fuese 120 ppm); y semicorcheas (como si fuese 75 ppm). Esta forma permite detallar todas las instancias de un ejercicio confortablemente…

C) Asignar las marcas del “click” sobre los tiempos débiles del compás (2º y 4º) como el tambor en rock o el hi hat en jazz.


D) Acentuar un “downbeat” cada 2; 3; 4; 5; 6; 7; y 8 pulsos. La idea de esta modalidad es fortalecer formas o segmentos de 2 a 8 unidades porque están presentes en todo momento en nuestro estudio como las métricas de compases, digitaciones, módulos lineales y valores irregulares. Los valores impares (tresillos, quintillos o septillos) suelen ser bastante imprecisos a la hora de tocar, y esto ocurre porque los valores son contemplados calculando el espacio entre pulsos, sin un previo fortalecimiento muscular de las irregularidades.

2 pulsos (1 2) / 3 pulsos (1 2 3) / 4 pulsos (1234) / 5 pulsos = 1 2 1 2 3 (2 + 3 notas)
6 pulsos = 1 2 3 1 2 3 (3 +3 notas) / 7 pulsos = 1 2 1 2 1 2 3 (2 + 2 + 3 notas)
8 pulsos = 1 2 3 4 1 2 3 4 (4 + 4 notas)


E) Los secuenciadores MIDI (o la app Soundbrenner) permiten crear eventos especiales como programar el aumento gradual de velocidad, o producir la ausencia temporal de marcas para un mayor ajuste de nuestras habilidades.


F) El maestro Sebastián Hoyos me presentó el próximo desafío que consiste en desplazar rítmicamente la marca del “downbeat”, es decir, coincidentes en todas las subdivisiones del pulso. Comenzando regularmente junto al “click”, desplazamos la marca para que coincida en la 2º semicorchea de cada tiempo...


En la 3º semicorchea de cada tiempo (“up beat”)...


En la 4º figura de cada pulso.


Para la partición ternaria repetimos el proceso anterior, haciendo click en la 1°; 2º y 3º figura de cada pulso.


Esta rutina exige TODO de nuestra concentración y accionar. El aumento gradual de velocidad debe ser muy moderado porque el oído dictará un tope, necesitando educarse gradualmente para responder a las exigencias. Cuando haya consolidado el conteo, animarse a tocar ritmos básicos (rock, blues) insertándolos sobre estas nuevas exigencias. Los desplazamientos de pulso mantienen una estrecha relación con el groove conformando uno de los pilares del drumming contemporáneo. Invito a realizarlo (continuo trabajándolo) y como colega pensando en Don Domingo Días de Carreras... ¡Conquiste nuevas tierras!

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