
En la previa del primer Sabian Show en Buenos Aires, la entrevista fue publicada en la revista Music Shop (N° 40 – Año 1999)
Tu producto más popular es el Gajate bracket ¿Cómo nació la idea?
“Yo estaba acostumbrado a tocar con muchos percusionistas, y un trabajo que tuve en un hotel tocaba congas con un baterista. Había partes que la música necesitaba un cencerro, además de las congas. Así que junté un pedal, partes de madera y construí el primer prototipo (risas). Hablé con la gente de Latin Percussion y salió al mercado. El mío fue el primer modelo, ahora otras compañías lo tienen. Al principio fue algo raro, ahora es más popular”.
¿Cuántos videos tienes editados?
“Tengo dos. Los mismos van de nivel principiante a intermedio con algunos ejercicios para avanzados, se llaman “Adventures in Rhythm” partes 1 y 2. Uno cubre congas y el otro timbales y accesorios. Tengo además tres productos que he diseñado con Sabian: el ride “El salsero” que corresponde a la línea signature; el segundo es “El rayo” que es un platillo con sonajas que lo puedes poner sobre el timbal el tambor de la batería emulando un sonido electrónico; y el último es “La cáscara”. Muchas veces quieres tocar al costado del tom de pie, y en realidad los estás dañando. Diseñé este elemento para poder tocar tranquilo y tener un sonido un sonido más parecido al timbal. Tengo dos cd’s para computadora con loops de percusión para aquellos que componen”.
Para aquellos que desean aprender música latina ¿Cuáles serían los fundamentos que deben aprender?
“Primero, todo músico que quiera aprender sobre la música denominada afrocubana, debe aprender el concepto de clave. Si no entiendes este concepto, nunca vas a poder tocar con el feel correcto. Hay que aprender como la clave funciona en la música, esto se aprende al escuchar porque todos los patrones que tocan los congueros y timbaleros están basado en la clave. Cuando los bateristas practican con metrónomo “tic, tic, tic” solamente te da el tiempo, mientras que la clave te da el tiempo y el sabor que la música requiere. Segundo, comprender la función de cada instrumento en la orquesta de salsa. Por ejemplo, el corazón del ritmo latino es la conga. En un grupo norteamericano, el corazón es la batería y el percusionista se convierte en decorador. En lo latino el que manda es la conga, en el afinque (groove) y en el sabor. El bongocero tiene dos funciones: él toca bongó que es como decir el soprano y el alto en el rango de sonidos, toca junto al sonero (cantante) manteniendo una conversación, pero después tiene que cantar y tocar la campana (cencerro) de mano durante el montuno (estribillo). Entonces es esencial entender que cantante y bongó trabajan juntos por un tiempo, y después cambia a la campana para llevar la música a otro nivel. Porque la magia de la música latina está en la repetición del patrón. Si uno tira golpes al azar, se pierde el afinque. El timbalero es como el baterista de la orquesta, marca el tiempo con la cáscara, toca platillos, cencerros y fills. Todos tienen que entender el trabajo del otro, cuál es su función para no pelear o chocar con la música. Uno de los problemas más grandes que existe es que todos aprenden técnica de conga sin entender como afinca con la clave. Cuando entienden esto, es como una enfermedad que no se va…. (risas).
Hablemos de tácnicas de congas…
“Existe lo que llamo la vieja escuela y la nueva. La vieja es de congueros que tocan sencillo como Mongo Santamaría o Armando Perazza sin añadir redobles o cosas así. La nueva escuela nace con Changuito Quintana, o Giovanni Hidalgo incorporando los rudimentos a las congas, redobles, flams, etc. Además, Giovanni es la persona más fuerte que he visto. Puede tocar 45 minutos a todo volumen, yo en cambio toco 10 o 15 minutos y me tienen que dar oxígeno (risas).
¿Cuál sería tu consejo para bateristas y percusionistas?
“Todo baterista tiene que aprender algo de conga, y todo percusionista algo de batería porque ambos instrumentos son corazones en la música. Y si uno entiende lo que hace el otro cuando trabajan juntos, es como un feliz matrimonio sin tirarse palos el uno al otro. Para empezar con la música latina, recomendaría una conga porque cuando uno empieza a oír el tumbao, uno entra en sabor”.
