Células Rítmicas Fundamentales (Parte 1).

 

Cuando un alumno llega por primera vez comentando sus dificultades con la lectura rítmica y su entorno (valores, subdivisiones, métricas), explico que nos encontramos con un problema recurrente donde debemos reprogramar conceptos, hábitos y significaciones de estudio porque la raíz de nuestros problemas musicales radica en la falta de una experiencia activa, una verdadera comunión con el ritmo musical. Pretender construir sobre la base de la teoría musical sin ver más allá de sus enunciados, posiciona a cualquier músico frente a una gran disyuntiva porque proyectamos ser sólidos rítmicamente sobre un frágil marco conceptual. Veamos...

La teoría musical indica que la música está compuesta por tres elementos: Melodía, Armonía y Ritmo. La melodía es la sucesión de sonidos desenvolviéndose horizontalmente con identidad y significado dentro de un marco sonoro particular; la armonía es la amalgama de los sonidos en forma simultánea (vertical) siendo la disciplina que forma los acordes y la relación con su entorno próximo; mientras que el ritmo representa el control de los sonidos producido por una codificación ordenada de distintos elementos.

En distintas ediciones de la teoría a través del tiempo, puede observarse que los autores en su recopilación han mantenido una clara orientación hacia el campo melódico y armónico de la música dejando al ritmo reducido en información. No debemos olvidar el significado de una teoría donde puede ser acertada o errada, es decir, uno puede prescindir de sus posibles aplicaciones prácticas. El ritmo musical alcanzó su precisión con la invención del metrónomo en el siglo XIX pero es principios del próximo siglo cuando surge literatura acorde a su importancia y relevancia, posicionando al ritmo como el elemento más importante de la música.

En la Antigua Grecia discutían sobre la naturaleza del ritmo concibiéndolo como número, movimiento, orden, organización, proporción. Su origen proviene de la palabra “rhuthmos” cuya raíz “rheó” o “rhien” puede entenderse como andar, fluir, acción sin detenimiento ni atascamiento. Filósofos como Aristóteles y Platón alegaban que el ritmo es conforme a nuestra naturaleza pues la organización de las actividades responde a un patrón previamente establecido. Es necesario aclarar que la música no estaba disociada de otras disciplinas artísticas, formaba una completa unidad junto a la danza y la poesía. La actividad rítmica denominada ritmopea consideraba los movimientos cuyas medidas ordenaban la coreografía incluyendo los actos silenciosos (órquesis); todos los movimientos estaban sujetos a la poesía siendo el elemento unificador de las acciones porque no existía música puramente instrumental que tuviese un ritmo independiente. Aristógenes de Tarento (músico, teórico y discípulo de Aristóteles) es destacado en la historia musical como codificador del ritmo y la armonía, y en los escasos fragmentos hallados de su tratado “Elementos de la rítmica” definió al ritmo como el movimiento ordenado de las duraciones, a la rítmica como el ordenamiento teórico de los movimientos y a la ritmopea como el accionar de la teoría.

Aristógenes de Tarento (304 - 300 a.C.)
En un gran salto a través de la historia, el compositor suizo Émile Jacques Dalcroze es considerado uno de los pilares de la pedagogía musical contemporánea. Influenciado por su atracción hacia el movimiento corporal y el arte dramático, sus conocimientos musicales llevaron a la necesidad de vincularlas profundizando las normas del ritmo para el desarrollo integral de la persona. Durante sus clases en el conservatorio en Ginebra (Suiza), elaboró un listado de anomalías observadas en sus alumnos denominándola “arritmia musical”: No mantener la uniformidad del pulso atrasándolo o apurándolo, comenzar tarde o temprano un pasaje musical, las figuras no ocupan el lugar correspondiente, etc; dichas pautas originaron su metodología “Eurhythmics”.

Émile Jacques Dalcroze (1865 - 1950)
Por otro lado, el pedagogo Edgar Willems publicó en 1964 su obra ”El Ritmo Musical” donde expone: “Había primitivamente una referencia al movimiento. El hombre en su intento de medirlo ha recurrido a otros elementos como el número, la duración, la intensidad. El ritmo viviente e intuitivo ha existido siempre mientras que la noción del ritmo y la conciencia que implica, fue reformándose conforme a la evolución del ser humano”.

Edgar Willems (1890 - 1978)
Por estas razones nuestra construcción rítmica debe fundamentarse en una relación íntima, planificada y experimental entre cuerpo, mente, espíritu, y los ritmos existentes. Educarnos rítmicamente equilibra y estimula nuestra imaginación, concentración, razonamiento, percepción, memoria e intuición. No olvidar que la música es arte, ciencia y técnica a la vez que incluye los procesos de creación, investigación y expresión, por eso, los próximos pasos son determinantes porque en el aprendizaje musical ocurre lo contrario al principio matemático: El orden de los factores… ¡SI altera el producto!

El discernimiento es un proceso de evolución que refiere a la capacidad de elegir entre varias opciones consideradas buenas que requieren reflexión y análisis para determinar cuál vía es acertada y conveniente para resolver la situación. Por eso, ingresaremos a lo conocido por un lado particular…

Click en imagen para descargar