
Baterista de Iron Maiden desde 1982, es famoso por su potencia, precisión y estilo distintivo dentro del metal, además de su carisma en el escenario. Se mantuvo activo hasta 2024, estando aproximadamente 42 años como baterista del grupo. Una de las permanencias más largas dentro de la historia del heavy metal. Entrevista realizada por mí en la previa de su segunda clínica en Buenos Aires para la revista Music Shop, publicada en el año 2001 en su número 64.
Nicko, a través de tus trabajos hemos apreciado un concepto muy particular en la batería. ¿Podrías definirnos tu estilo de tocar?
“He realizado algunos cambios en mi estilo; no te olvides que soy un hombre viejo… (risas). Prácticamente desde que ingresé a Iron Maiden en 1982, la banda no ha tenido más de tres meses sin giras ni grabaciones. Esos tiempos de descanso me han servido para ver algunos cambios. Vos conocés la música de Maiden, la energía y el volumen que demanda. En el último tiempo había comenzado a sentir molestias, sobre todo en mi brazo izquierdo, donde para conseguir un buen volumen sobre el tambor sacaba un movimiento que nacía detrás de la espalda. Imaginate que después de dos horas y media de show, mis brazos quedaban agotados, con los codos doloridos, donde precisaba hielo para calmarlos. Para remediar esto, comencé a chequear mis movimientos y a practicar algunos conceptos de rebote donde la muñeca tiene mayor participación. El resultado ahora es un golpe más equilibrado, con el mismo volumen, pero más relajado. En vez de “tirar” el golpe, le “saco” el golpe al tambor (N. de R.: conceptos básicos del Free Stroke). También practico técnica de dedos, sobre todo en la izquierda, que permite tocar más variaciones en el tambor, mientras la derecha puede realizar distintas frases por el resto de la batería. Procuro trabajar conceptos ambidiestros en las manos, ayudando muchísimo a equilibrar el trabajo y el desarrollo de las manos. Trabajo algunos rudimentos, pero el que más me gusta es el 1 y 1 (single strokes) porque lo considero el más excitante a la hora de tocar, y lo hago de diversas formas. Por ejemplo, entre mano derecha y bombo. Antes de ingresar a Maiden tocaba mucho blues y rhythm ‘n blues, y eso te da un swing especial, único, mucho más cuando se toca en tiempos lentos, donde el espacio entre pulsos es mucho mayor y requiere mucha concentración”.
Examinando tu estilo, también noto una preferencia por conducir ritmos en el ride antes que en hi-hat. ¿Esto es verdaderamente así?
“Depende mucho de la dinámica de la música, como lo hago en “Wasting Love”, del disco “Fear of the Dark”, que en medio de los coros voy del hi-hat al ride o viceversa. Siempre manejo los timbres y las dinámicas de acuerdo a la canción, pero la intención es mantenerse “light” en ese aspecto. Feel pesado, pero con musicalidad”.
Hablemos de tu técnica de bombo…
“Para explicar mi técnica de bombo, solo necesito dos palabras: Steve Harris (risas). Él es un bajista que toca frases fuera de lo normal en su instrumento, requiriendo mucha precisión e inspiración de mi parte. Yo uso un pedal simple DW 5000, con el mazo bien alto (N. de R.: Nicko usa bombo de 24”), y lo utilizo con el máximo de tensión posible para obtener mayor respuesta, impacto y velocidad. Toco siempre con el talón levantado (heel up), y en situaciones que demandan tocar semicorcheas a velocidad interesante, lo que hago es retraer el pie un poco más al centro del pedal, donde lo puedo controlar mejor. Por ejemplo, en “The Trooper” (canta el ritmo) uso una combinación de figuras donde, si no tuviese el pedal como lo describí, sencillamente no lo podría tocar”.
¿Siempre te gustaron los sets grandes de batería?
“Siempre, pero todo tiene una lógica. En mi set actual de Premier Signia Marquis uso toms de 6”, 8”, 10”, 12”, 13”, 14”, 16” y 18”. Lo mismo ocurre con los platillos Paiste. Utilizo una combinación de las series Signature, Dimensions, 2002 y Rude: splashes de 10”, 11” y 12”; Mega Bell Cup de 13”; power crashes de 15”, 16”, 17”, 18”, 19” y 20” (x2); full crash de 22”; Heavy China Type de 18” y 20”; Power Bell Ride de 22” y Sound Edge hi-hats de 15”. Esto permite tener todas las alturas disponibles en el instrumento, desde lo más agudo a lo más grave. Me gusta trabajar el lado melódico del instrumento, para que cuando realizo un solo se transforme en un auténtico instrumento solista. Dado que tengo muchos tambores, antes hacía extensos rellenos que no terminaban más (risas). Prefiero hacer un pequeño fill con musicalidad, dándole mayor importancia al trabajo rítmico”.
¿Cómo es la relación con tus patrocinadores?
“Muy buena relación, por cierto. Premier realizó para mí algunos instrumentos especiales: pedí que las profundidades de algunos tambores sean iguales al diámetro y otras que fuesen mayores. Siempre me convocan para testear nuevos productos, como es el caso del modelo Gen X. Lo mismo ocurre con la gente de Paiste, con quienes tenemos una excelente relación. ¿Recordás del video “Rhythms of the Beast” la sección dedicada a mostrar la fabricación de platillos? Bueno, ahí yo hago la demostración como artesano tratando de martillar un platillo, y como rompí varios intentando hacerlo, puedo decir que nuestra relación es excelente (risas)”. (N. de R.: Paiste fabricó platillos y gongs especiales para Nicko, donde la marca impresa tiene el diseño tipográfico de Maiden).
¿Cómo estás para tu clínica?
“Muy bien, aunque un poco triste por el fallecimiento de George Harrison. Éramos muy amigos, siempre tuvimos ganas de hacer algo juntos. Respecto a la clínica, prefiero llamarlo “drum show”: toco algunos temas de Maiden donde me gusta que la gente cante y disfrute. También tocaré algunas secuencias, temas de otros y de mi autoría que grabé con un trío. Uno de esos temas será “Moby Dick”, en tributo a mi héroe John Bonham, pero con arreglos míos”.
¿Qué proyectos hay para el futuro?
“Ya estamos en diciembre y dispondré este tiempo para estar con la familia y pasar Navidad juntos. Para el año próximo tengo pensada una gira de “drum shows” por Sudamérica, y si Dios quiere… Iron Maiden en Buenos Aires en 2003”.
