Masterclass en Lanús!

El Drumming de Campo a través de su experiencia, propone un aprendizaje musical que prioriza la percepción, la escucha, la conexión con el cuerpo, y nuestra relación con el entorno. No reemplaza el estudio tradicional, propone otro punto de partida: vivir el pulso, sentir el ritmo. La charla orientada para todo músico con ganas de crecer, es bucear en la profundidad de lo sencillo (dónde nada es fácil). Y aprender a tocar sobre este enfoque, es aprender a escuchar. Y la escucha, propone ampliar conceptos esforzándose para conocer lo invisible de nuestra profesión. 

La cita es el sábado 4 de Julio a las 18 horas. Inscripción previa x Mercado Pago - Alias: “discoentero” (Julián Di Lillo). Capacidad limitada.


Ejercitación de Rutina para manos.

 

En la primera revista especializada de nuestro país “Drum Tips” (1992), dirigida por mi amiga Iris Etcheverry, el maestro Joe Santoro publicó el artículo “Armando la caja de herramientas”, planteando la importancia de incorporar ejercitaciones específicas en la formación del músico. A través de un paralelismo con la carpintería, expone cómo a partir de herramientas básicas, distintos niveles de organización, conocimiento y entrenamiento pueden derivar en resultados significativamente diferentes en términos de calidad. Durante un seminario del Berklee College of Music realizado en Buenos Aires en 1996, el maestro Fernando Martínez subrayó la relevancia de incorporar rutinas de estudio dentro de la práctica diaria con objeto de optimizar el rendimiento general del intérprete. Las ejercitaciones de rutina son fundamentales para cualquier baterista y percusionista porque constituyen la base técnica sobre la cual uno construye el resto. Su objetivo no es solamente “practicar”, sino desarrollar un lenguaje preciso y eficaz.

En primer lugar, permite memorizar y automatizar la mecánica. Cuando los movimientos son internalizados, uno deja de pensar en “cómo tocar” para concentrarse en “qué tocar”. La repetición constante fortalece la memoria muscular, permitiendo reducir variabilidad en la ejecución: mayor control dinámico, uniformidad sonora y firmeza rítmica. Una rutina consecutiva contribuye a la nitidez, consistencia y resistencia, cumpliendo un rol muy importante en la prevención de tensiones y lesiones. Trabajar las manos ordenada y progresivamente ayuda a optimizar la economía de movimiento, evitando esfuerzos innecesarios. En segundo lugar, establece un marco de disciplina y enfoque. Tener una práctica estructurada genera continuidad en el aprendizaje, permite medir el progreso creando un espacio donde la técnica evoluciona de manera consciente, en lugar de depender únicamente de la repetición ocasional. No es un fin en sí mismo, es una herramienta esencial que sostiene, ordena y potencia nuestro desarrollo musical. PDF: 15 páginas.

Valor: $ 5.000.-
Banco Provincia: clasesconquique.bp

El Arte del Drumming. Un poco de historia...

 

"Hay que conocer el pasado para entender el presente" Carl Sagan (1934 - 1996)

La batería ha evolucionado constantemente desde sus raíces en el jazz tradicional hasta convertirse en un instrumento central en una amplia variedad de géneros musicales alrededor del mundo. A lo largo de su desarrollo, no solo cambió su función dentro del ensamble, pasando de un rol principalmente acompañante a uno mucho más expresivo y protagonista, sino que también se expandieron sus posibilidades técnicas, sonoras y estilísticas. Cada era musical aportó nuevas formas de entender el ritmo, incorporando innovaciones en la coordinación, la independencia de miembros, el uso dinámico del set y la interacción con otros músicos. Desde los primeros enfoques rudimentarios hasta los lenguajes más complejos del jazz moderno, el rock, la fusión y estilos posteriores, la batería ha sido moldeada por generaciones de músicos que empujaron los límites del instrumento, desarrollando nuevas técnicas, conceptos rítmicos y enfoques creativos que redefinieron su papel dentro de la música. Estas transformaciones no ocurrieron de manera aislada, sino en diálogo constante con la evolución de los géneros musicales y las necesidades expresivas de cada época. Cabe destacar que esta recopilación no pretende ser exhaustiva ni incluir a todos los bateristas influyentes que han contribuido a la historia del instrumento. Trata de una selección representativa de figuras clave en cada etapa histórica, elegidas por su impacto, innovación y aporte al desarrollo del lenguaje de la batería en distintos contextos musicales. ¡Disfrutenlo!

Click descargas:

Parte I - Primeros años (1900 - 1930) - 4 páginas.
Parte II - Era del swing (1930 - 1940) - 7 páginas.
Parte III - Be Bop (1940 - 1950) - 4 páginas.
Parte IV - Cool Jazz & Hard Bop (1950 - 1960) - 7 páginas.
Parte V - Free Jazz & Rock 'n Roll (1960 - 1970) - 30 páginas.
Parte VI - Jazz Rock & Progressive Rock (1970 - 1985) - 30 páginas.
Parte VII - Mainstream & New Wave (1985 - 2000) - 23 páginas.
Parte VIII - Contemporáneos (2000 hasta hoy) -  23 páginas.

Total: 128 páginas.

Tips para crecer en tu forma de tocar...

 

- Los estilos son lenguajes: No son solo ritmos; cada género tiene historia, sonido, articulación y forma de interpretarse.
- Tu sonido es tu identidad: Afinar y trabajar el audio del instrumento es parte de quién sos como músico.
- Escuchar siempre: A otros músicos, a la banda y a vos mismo. Grabarte ayuda a mejorar con más objetividad.
- Tocar en grupo: La música es colectiva; hacer sonar mejor a los demás mejora el resultado general.
- Transcribir para aprender: No es copiar, es entender, analizar e incorporar lenguaje musical.
- Practicar con sentido musical: La técnica sirve cuando está al servicio de la expresión.
- Pensar en música, no en el instrumento: Escuchar la obra completa y tocar en función de eso.
- Ir más allá del estudio: Los métodos ayudan, pero la música se construye escuchando y tocando.
- Tocar es la meta: Practicar es el medio para lograr una mejor interpretación.
- El pad es complemento: Sirve para la técnica, pero no reemplaza al instrumento real.
- No somos metrónomos: El tiempo no es solo exactitud, es pulso vivo, con matices y expresión.
- El metrónomo es referencia: Útil para medir, pero el verdadero timing se construye tocando y escuchando música.
- La música es invisible: La partitura guía, pero la interpretación está en lo que no está escrito.
- Musicalidad vs. exhibición: No se trata de impresionar, sino de aportar al resultado musical.
- Tu identidad importa: No es competir con otros, es desarrollar tu propia voz.
- Integrar la voz: Si podés cantar lo que tocás (y viceversa), estás haciendo música de verdad.
- Practicar vs. tocar: En el estudio explorás; al tocar, servís a la música.
- La batería es física: Sonido, rebote, movimiento… entenderlo mejora tu técnica y evita errores.
- Dinámica: Es clave para dar forma, contraste y sentido a la música.
- La práctica crea hábitos: No garantiza perfección; repetís lo que practicás. Hacelo con intención musical.
- Elegir bien el equipo: El sonido empieza en lo que usás. Calidad, afinación y mantenimiento hacen la diferencia.
- “¿Qué pasaría si…?” Preguntarte eso abre la creatividad y te saca de lo automático.
- Espacio y silencio: No todo es tocar; dejar aire también es hacer música.
- Tocar con otros: Es clave para crecer: escuchar, adaptarse y entender el rol.
- Intención al tocar: No es solo qué, sino cómo. Sonido, fraseo y feeling lo son todo.
- Fills y solos: Solo si la música lo pide. Menos puede ser más.
- Volumen: Tocar dentro del sonido del grupo, no por encima.
- Tradición: Venís de una historia. Aprenderla y respetarla también es parte del camino.
- Trabajar tempos: No todo funciona igual en distintas velocidades. Practicá variado.
- Aprender siempre: No hay meta final. Curiosidad, escucha y apertura constante.

El groove...

 

El groove es una de esas cosas que todos sienten, pero que cuesta explicar con palabras. En la batería, es, básicamente, la forma en que uno hace que el ritmo “camine”, que se sienta natural y que invite al cuerpo a moverse. Algunos sinónimos que suelen usarse son fluidez (cuando el ritmo fluye de manera natural), flow (muy común, incluso en castellano), cadencia (la manera en que el ritmo se desarrolla), “ritmo con onda” (en un registro más informal) o, según el contexto musical, términos como swing, “sabor” o pocket. Dos bateristas pueden tocar exactamente el mismo ritmo, pero uno sonar plano y el otro “tener groove”. La diferencia suele estar en micro variaciones del tiempo (ligeramente adelante o atrás del beat), en las dinámicas (notas más fuertes o más suaves) o en la articulación (la forma en que se golpea cada elemento). También es común caer en el error de pensar que más notas equivalen a un mejor groove. Como vemos, ninguna palabra puede reemplazar por completo. Podría decirse que el groove es una mezcla de fluidez, intención y pulso que hace que la música cobre vida. (Igual que mi perrito Groove, hace que la casa cobre vida)...

Émile Jacques - Dalcroze (1865 - 1950)

Investigando sobre las raíces del ritmo, hace algunos años me encontré con Émile Jaques-Dalcroze, a quien la historia reconoce como el primer educador en colocar al ritmo como elemento central del aprendizaje musical. A comienzos del siglo XX, desarrolló la euritmia (Eurhythmics), un método pedagógico revolucionario que propone aprender la música a través del cuerpo. Este enfoque sostiene que el ritmo se incorpora primero de forma física, no intelectual. En este sentido, Steve Gadd representa muy bien el concepto: evita tocar de manera mecánica y, en cambio, conecta profundamente su cuerpo con el ritmo. En una definición del autor, encontré la idea que estaba buscando. Desde entonces, para mí el groove es una instancia musical en la que todos los elementos que la componen están en perfecta armonía.

A mí me sirve. Espero que a vos también.

Groove custodia el DdC...

Novedades en el blog.

A partir de Abril ‘26, parte de las nuevas descargas disponibles en este blog dejarán de ser gratuitas. Durante mucho tiempo, este espacio fue sostenido desde la vocación, el compromiso y las ganas genuinas de compartir. Cada artículo, reflexión o aporte nacieron con la intención de acompañar procesos, brindar herramientas y generar una mirada transparente sobre el aprendizaje de la batería. Sin embargo, los tiempos cambian, y también las formas de valorar el trabajo. Crear contenido de calidad, pensado, probado y desarrollado desde la experiencia, requiere tiempo, energía y dedicación constante.

Por eso, a partir de ahora, empezamos un paso hacia adelante con un modelo basado en la colaboración nacional y popular. No como barrera, sino como forma de sostener y seguir mejorando lo que se ofrece. Mi idea no es dejar de compartir, sino hacerlo de una manera más equilibrada, donde quienes encuentren valor en este contenido puedan acompañar la continuidad. Si este espacio te aportó, te ayudó o te hizo ver la batería desde otro lugar, puedes ser parte de este sostén. Tu colaboración no solo permite que este proyecto siga creciendo, sino que también abre la puerta a nuevos contenidos, más profundos, más cuidados y comprometidos. Valorar el contenido también es una forma de respetar el trabajo que hay detrás. Construir una comunidad consciente implica, entre otras cosas, entender que lo que suma, merece ser sostenido.

Pasará un gorra...

Las colaboraciones son por transferencia a las cuentas mencionadas en los posteos, enviando el comprobante de pago a mi Whatsapp, arreglamos el envío de tu conveniencia.

Dao drumming según el DdC...

El Dao Drumming es una práctica que integra ritmo, movimiento y conciencia corporal desde una mirada inspirada en la filosofía oriental. Como resultado de mi investigación, su esencia se nutre del Dao (Tao) como principio de armonía universal, donde todo fluye en equilibrio dinámico. En este enfoque, el cuerpo se convierte en instrumento y canal, permitiendo que el ritmo no solo se escuche, sino que también se habite.
Esta disciplina encuentra un fuerte vínculo con el Tai Chi, especialmente en su búsqueda de fluidez, presencia y conexión entre respiración y movimiento. Al igual que en el Tai Chi, cada gesto en el Dao Drumming surge de la relajación activa y la coordinación interna, evitando la rigidez y promoviendo un estado de atención plena.


Asimismo, el Dao Drumming se inspira en el concepto de Wu Xing (los cinco elementos: madera, fuego, tierra, metal y agua), entendiendo el ritmo como una manifestación de estos ciclos naturales. Cada patrón rítmico y cada dinámica corporal pueden asociarse a cualidades específicas de los elementos, generando una experiencia integral que conecta lo físico, lo emocional y lo energético.
De este modo, el Dao Drumming no es solo una práctica musical o corporal, sino un camino de exploración interna, donde el ritmo se transforma en un puente entre la naturaleza, el cuerpo y la conciencia.


Boleadoras Grooveras (Drumming extremo para bateristas gauchitos).

 

La presente ejercitación propone un cruce entre lo tradicional y lo contemporáneo para trasladarlo a un lenguaje moderno basado en la superposición métrica. Construida sobre la polirritmia 4 contra 3, conviven dos pulsos simultáneos que generan tensión constante entre estabilidad y desplazamiento. Esta dualidad no debe ser percibida como un conflicto, sino como un diálogo: mientras una estructura sostiene el flujo, la otra lo desafía, creando un groove dinámico, cambiante y orgánico. El resultado es una textura que oscila entre lo hipnótico y lo terrenal, combinando precisión técnica con una fuerte impronta expresiva. La intención es que no solo represente un ejercicio de coordinación, sino una exploración sonora donde tradición y modernidad se entrelazan, invitando a escuchar y sentir el pulso desde dos dimensiones simultáneas.

Por eso, en el sondeo de una ejercitación acorde a mis intereses procurando un balance entre Horacio “El Negro” Hernández con su inamovible clave en pie izquierdo, mi experiencia estudiando el “New Breed II” y otras influencias, “descubrí” que la incorporación de la polírritmia sobre este escenario “folklórico”, representa un auténtico desafío en materia de concentración, interpretación y relación con el instrumento. En este plano buscamos el "groove" con una sensación rítmica fluida, integrando el tambor sobre un ostinato de ride, bombo y hi hat para crear patrones únicos con musicalidad. Reservado para estudiantes disciplinados, pacientes y entusiastas, “Boleadoras Grooveras” exige el ajuste micrométrico de nuestras capacidades cuyos resultados son siempre positivos. El abordaje sobre este tema es similar a la tarea de un equilibrista que al caminar por la cuerda, necesita saber absolutamente todo sobre altura, espacio y dimensión para no trastabillar en nuestra labor…


Polirritmias elementales.

 

La polirritmia es una de las formas más ricas y complejas de organización del tiempo en la música. Se basa en la convivencia simultánea de diferentes estructuras rítmicas que, aunque comparten un mismo marco temporal, responden a lógicas internas distintas. Esta superposición genera una tensión particular entre unidad y diversidad, donde el pulso deja de percibirse como una única referencia fija para transformarse en un campo de múltiples interpretaciones posibles. Lejos de ser un recurso meramente técnico, la polirritmia implica una manera diferente de concebir el ritmo. Invita a desarrollar una escucha más amplia, capaz de integrar capas independientes sin perder la noción de conjunto. En este sentido, no solo desafía la coordinación física, sino también la percepción, obligando al intérprete a habitar simultáneamente más de un plano temporal. Su valor expresivo radica en esa inestabilidad controlada que produce: una sensación de movimiento constante, de desplazamiento interno, donde el equilibrio nunca es estático. Esto aporta profundidad, dinamismo y una cualidad casi orgánica al discurso musical. A nivel interpretativo, trabajar la polirritmia fortalece la independencia, la precisión y la conciencia del pulso, pero sobre todo amplía el horizonte creativo. Permite romper con la linealidad y explorar nuevas formas de interacción rítmica, donde el tiempo se vuelve un elemento flexible, maleable y abierto a múltiples lecturas.

Por eso, uno de los desafíos más interesantes que un músico puede experimentar es el desarrollo y dominio de estos elementos. Con origen en la vida cotidiana del hombre tribal africano al conjugar canto, danza y tambores, es por carácter hereditario, el pilar rítmico de la cultura afroamericana. Dichas formas han cautivado el interés de compositores y arregladores sin diferenciar géneros ni épocas. La polirritmia definida como “dos o más ritmos que pueden interpretarse simultáneamente” constituye una descripción algo incompleta que origina interpretaciones erradas. Por ejemplo, músicos jóvenes suelen relacionarla con la capacidad de realizar diferentes acciones con cada extremidad. En el ámbito profesional y conforme a su función, las formas originadas en la polirritmia reciben distintos nombres como Desplazamiento rítmico (Rhythmic displacement), Ritmos cruzados (Cross rhythms), Ritmos superpuestos (Superimposed rhythms), y Modulaciones métricas (Metric modulations). Aquí analizaremos algunas de sus fórmulas principales, pero dada la amplitud y densidad temática, es necesario reformular la definición del término:

Polirritmia es una relación matemática que permite a dos (o más) ritmos de distinta naturaleza (pares e impares, regulares e irregulares) ser interpretados simultáneamente sobre un mismo espacio de tiempo. Dicha integración es posible por la subdivisión que comparten ambas fracciones.

El radio polirritmico que indica la cantidad de elementos a combinar. Por la multiplicación de sus cifras obtenemos la subdivisión compartida, como así también, el modo o método para reagrupar las figuras que posibilitarán la inserción del grupo artificial. La fórmula adoptada por el DdC para descifrar los radios polirritmicos consta de 5 pasos:



Neil Peart (Transcripciones)

Neil Peart (1953 - 2020).

Hablar de Neil Peart es, para mí, hablar de un punto de inflexión. Si en otros casos la conexión con la música nace desde lo emocional o lo intuitivo, aquí se suma con fuerza el asombro: ese momento en el que uno descubre que el instrumento puede ir mucho más allá de lo que imaginaba. La primera vez que escuché a Neil no solo me impactó su potencia o su precisión, sino la manera en que organizaba su discurso rítmico. Había en su forma de tocar una lógica interna, una arquitectura casi perfecta, donde cada golpe parecía tener un propósito claro dentro de un sistema mucho más amplio. Era, al mismo tiempo, visceral y cerebral. Con el tiempo, ese impacto inicial se transformó en curiosidad y, luego, en estudio. Empecé a desmenuzar sus partes, a intentar comprender sus métricas, sus desplazamientos, su manera de construir fills y de dialogar con la banda. Y en ese proceso descubrí a un músico que no solo dominaba la técnica, sino que también pensaba la batería como un vehículo expresivo total, capaz de sostener, transformar y elevar una composición.

Neil Peart no fue únicamente un baterista extraordinario dentro del rock: hoy es un referente que amplió los límites del instrumento y redefinió su rol dentro de la música popular. En lo personal, su influencia significó abrir una puerta hacia una forma más consciente y profunda de entender el ritmo. Este recorrido busca acercarse, desde una mirada personal, a algunos de los elementos que hacen de su estilo una referencia ineludible para cualquier baterista.



Oscar Moro (Transcripción "FM")


Desde aquí, deseo rendir un pequeño y sentido homenaje al maestro Oscar Moro, uno de los músicos más prolíficos y versátiles de nuestro rock nacional, y a quien le debo, en gran medida, mi determinación de convertirme en baterista. En mi caso, el nombre de Oscar Moro llegó desde un disco trayendo una experiencia profundamente emocional, que con el tiempo terminó marcando mi camino. Con los años, al volver sobre su obra y analizarla con mayor detenimiento, había un músico excepcional, capaz de combinar solidez rítmica, sensibilidad y apertura estilística poco común. Vamos a la historia:

En otras épocas de nuestro querido país, la empresa estatal Gas del Estado organizaba un encuentro de fin de año para sus empleados llamado “Noche de Gala”. Allí, mi vieja era prácticamente una institución dentro del “núcleo gasífero”. En esas ocasiones, todo laburante junto a su familia podía disfrutar de los artistas consagrados del momento, mientras compartía algo de “chupi y morfi” en un ambiente festivo y popular. Ese sábado de diciembre de 1969, un joven Silvio Soldán presentó como número estelar a Los Gatos: Litto Nebbia, Pappo, Ciro Fogliatta, Alfredo Toth y Oscar Moro. Como dije antes, mis primos mayores tenían sus discos que escuchaban una y otra vez; a mí me atravesaba ese “beat adrenalínico”. Al ver mi cara en la foto, no puedo evitar pensar en lo más parecido a un encuentro cercano del tercer tipo.


El número cinco de la revista Baterística dedicó su edición a la trayectoria de Moro, y tuve la fortuna de participar colaborando con algunos extractos memorables de su inconfundible estilo, entre ellos la introducción y el estribillo de la presente canción. En el tema “Frecuencia Modulada”, del álbum “La grasa de las capitales” de Serú Girán, Moro demuestra una vez más su profunda conexión con la rítmica latinoamericana. Ya lo había hecho anteriormente en “Rosemary” (primer disco solista de Nebbia), en el enérgico “Híper Candombe” de La Máquina de Hacer Pájaros, en el vertiginoso “Autos, Jets, Aviones, Barcos” del debut de Serú, o junto a Beto Satragni (fundador de Raíces), dejando su impronta en el único álbum editado, “Moro–Satragni”.

Con los amigos en "La Perla de Once".
Daniel Volpini y Juanito Moro.
Contándole a Juanito porque a un perrito lo apodaron Moro...
En la canción de Charly García y compañía, Moro realiza una interpretación sumamente precisa y equilibrada en cada una de sus partes. En el groove principal, el bombo ejecuta la base tradicional del samba brasileño, mientras sostiene una pulsación rockera con hi-hat en corcheas y redoblante en los tiempos 2 y 4. Además de su precisión en los “tuttis” (arreglos ejecutados por toda la banda) tanto en la introducción como en el resto, se destaca la sutileza de los estribillos donde emula el swing del tamborim sobre el ride, incrementando progresivamente la intensidad rítmica hasta desembocar en el poderoso tutti introductorio que anuncia el final. Esta misma lógica se repite durante el acompañamiento del solo de guitarra acústica, que culmina en un auténtico “disco feel”.



La transcripción no utiliza el sistema de repetición profesional (Da Capo, Segno, Coda), con el objetivo de facilitar la lectura a quienes no dominan la notación formal. Emplea únicamente el signo %, que indica la repetición del compás anterior, y la marca X, que señala la cantidad de repeticiones. ¡Disfrútenlo!


Phil Maturano.

 

Baterista y educador estadounidense con una destacada trayectoria en la enseñanza del latin drumming. Es conocido por su enfoque en la técnica, la musicalidad y la lectura rítmica. Sus conceptos son estudiados por músicos de todo el mundo a través de sus métodos y publicaciones en las revistas especializadas más importantes (Modern Drummer; Stick It). Comparte escenarios con Vinnie Colaiuta, Steve Smith y Jojo Mayer, por nombrar algunos. Organiza los seminarios “Drummer’s Intensive Day” y lidera su propia banda, Phil Maturano Quartet, que nos visitará en febrero. Este es un resumen del encuentro que mantuvimos con Phil en su casa familiar de Lomas de Zamora, donde la pasamos muy bien. Entrevista realizada por mí para el portal informático Drumsweb! (2009)

¿Cómo comenzó todo?
"Todo mi entorno familiar siempre estuvo rodeado de música; mis padres y un tío baterista hicieron que haya sido un proceso natural en mí. La atmósfera, con temas de los grandes del jazz, ayudó a descubrir la pasión por la música. A los 13 años comencé a estudiar los rudimentos en la banda de marcha de la escuela (Junior High School), y como ya tenía batería en mi casa, nos divertíamos muchísimo con los amigos del barrio tocando rock y funk".

¿Quiénes fueron tus maestros?
"Mi primer profesor fue Roy McCurdy, a quien vi por primera vez tocar con el flautista Sam Most. Quedé realmente impresionado por su toque en la batería, comenzando a seguirlo por todos lados para que me enseñe. Bajo su guía, Roy me educó en el lenguaje artístico del jazz. Tuve también maestros como Murray Spivack y Roy Burns, y a los 20 años ingresé al PIT (Percussion Institute of Technology), siendo una experiencia increíble en aquellos años. Al graduarme, Steve Houghton, que ocupaba el cargo de Dean of Curriculum (jefe de cátedra), me ofreció enseñar a jóvenes principiantes en los cursos de verano (Summer Camp). Gracias a mi desempeño, llegó la oportunidad de sumarme al staff docente del PIT, tarea que realicé por espacio de 10 años".

¿Y fuera del PIT qué ocurría?
"Antes de graduarme, deambulaba por locales de Los Angeles para escuchar las orquestas de salsa. Comencé a tocar en algunos combos que, si bien no eran muy profesionales, son experiencias que sirven para crecer. Son pasos chicos que a la vez son gigantes, y eso alcanzó para que mi nombre comience a sonar en el circuito de LA. Tuve el placer de tocar y grabar con artistas de la talla de Sam Most, Emil Richards, Scott Henderson, Luis Conte, Freddie Ravel, Yuri Goloubev & Russian Jazz Quartet, Hugomigo, Louis Clark, Mare Lennon, Leisinger, Maynard Ferguson, Billy Child, Clair Fischer, Strunz and Farah, Barry Manilow, Abe Laboriel, Sandro Albert, Bob Shepard, Donald Harrison, Conte Condole, Don Menza, The Don Menza Big Band y Ray Blue".

Tus libros son espectaculares… ¿Cómo nacen en la mente de PM?
"Gracias. Al comenzar a dar clases, Joe Porcaro (padre de Jeff) me ayudó muchísimo dentro del PIT, dado que pasé de dar alguna clase a tener horas de cátedra cinco días a la semana. Trabajando en los ensambles de big band, talleres de lectura o en la instrucción personal, observé que muchos chicos tenían dificultades para interpretar figuras básicas. Entonces, con una máquina de ritmos, preparé unos ejercicios muy simples grabándolos en cassette. Hice una, dos, tres cintas y los pedidos de los alumnos fueron creciendo, con resultados posteriores más que satisfactorios. Así comenzó a gestarse “Working the Inner Clock”, una herramienta eficaz en la integración del baterista con la música. En el circuito de LA observé que muchos bateristas podían tocar los patrones de música latina en general (brasileño, afro-cubano, colombiano, etc.); pero faltaba el condimento más importante: el sabor. Entonces, me propuse escribir un material que ayude a comprender el tema. Luis Conte fue la persona que más me influenció y Efraín Toro (todo un entendido) también me ayudó mucho en la realización. “Latin Soloing for the Drumset” es un trabajo para conocer la estrecha relación existente entre los ritmos binarios y ternarios dentro del género. El tumbao del bombo que se tocaba en una época en salsa es muy parecido a patrones de chacarera… Llevó 10 años escribirlo: investigaciones, charlas con gente de musicología de la UCLA y otras universidades, estudiar la música africana… Sangre y sudor".

¿Cómo se complementa el DVD “Afro Cuban Drumming” a los libros?
"Si hubiese podido editar el libro como yo quería, sería gigante… (risas). Al reducir el contenido, muchos temas quedaron afuera, por ejemplo: conocer las partes que integran la percusión, los ritmos de las congas, bongó, campanas, etc. Esto no podría haberlo logrado sin la ayuda incondicional de Roland Peil, Alfredo Garrido, Renis Mendoza y Krischan Frehse. Entender el trabajo del baterista dentro del ensamble: qué tocar cuando estos músicos están presentes o no. Un capítulo especial está dedicado a la relación binario–ternario que hablábamos antes, sistema que denominé RTS – Related Time Shifting, el lenguaje “secreto” del latin drumming".

¿Qué es el Drummer’s Intensive Day?
"En mi adolescencia no teníamos un fácil acceso a los músicos para que enseñen y expliquen el arte de la batería. La idea es poder ayudar a los bateristas de todo el mundo con sus necesidades: un colegio rotativo, como un intercambio baterístico cultural. Hemos estado en Londres, Alemania, EE. UU., junto a Pat Petrillo, Clayton Cameron, Cliff Almond, Pete Lockett"...

¿Qué orientación le dan al seminario?
"Dura de 6 a 8 horas, tiempo suficiente para ver mucho. En una clínica sube un tipo, toca dos horas, responde algunas preguntas y se va. Nosotros tratamos de que el oyente toque y nos comunique cuáles son sus problemáticas e intereses. La gente que me acompaña son docentes muy experimentados, capaces de darse cuenta, con solo escuchar 10 minutos, de lo que el alumno tiene que estudiar por los próximos seis meses".

¿Proyectos de PM?
"Me encuentro trabajando en la segunda parte de “Working the Inner Clock”, que saldrá en DVD. Sería un sueño realizar el Drummer’s Intensive Day en Argentina, ya que la mitad de mi corazón pertenece aquí, donde noto una pasión y amor por la batería realmente conmovedores. La pasaremos muy bien, seguramente… Lo real es que en febrero nos presentaremos con mi banda Phil Maturano Quartet junto a Matthew Fries (piano), Phil Palombi (bajo) y Alejandro Demogli (guitarra). Los días 12 y 13 en Thelonious; el 14 en Jazz & Pop; el 15 en Ciudad Vieja (La Plata); terminando el 16 con otro show en Jazz & Pop".

Nicko McBrain.

 

Baterista de Iron Maiden desde 1982, es famoso por su potencia, precisión y estilo distintivo dentro del metal, además de su carisma en el escenario. Se mantuvo activo hasta 2024, estando aproximadamente 42 años como baterista del grupo. Una de las permanencias más largas dentro de la historia del heavy metal. Entrevista realizada por mí en la previa de su segunda clínica en Buenos Aires para la revista Music Shop, publicada en el año 2001 en su número 64.

Nicko, a través de tus trabajos hemos apreciado un concepto muy particular en la batería. ¿Podrías definirnos tu estilo de tocar?
“He realizado algunos cambios en mi estilo; no te olvides que soy un hombre viejo… (risas). Prácticamente desde que ingresé a Iron Maiden en 1982, la banda no ha tenido más de tres meses sin giras ni grabaciones. Esos tiempos de descanso me han servido para ver algunos cambios. Vos conocés la música de Maiden, la energía y el volumen que demanda. En el último tiempo había comenzado a sentir molestias, sobre todo en mi brazo izquierdo, donde para conseguir un buen volumen sobre el tambor sacaba un movimiento que nacía detrás de la espalda. Imaginate que después de dos horas y media de show, mis brazos quedaban agotados, con los codos doloridos, donde precisaba hielo para calmarlos. Para remediar esto, comencé a chequear mis movimientos y a practicar algunos conceptos de rebote donde la muñeca tiene mayor participación. El resultado ahora es un golpe más equilibrado, con el mismo volumen, pero más relajado. En vez de “tirar” el golpe, le “saco” el golpe al tambor (N. de R.: conceptos básicos del Free Stroke). También practico técnica de dedos, sobre todo en la izquierda, que permite tocar más variaciones en el tambor, mientras la derecha puede realizar distintas frases por el resto de la batería. Procuro trabajar conceptos ambidiestros en las manos, ayudando muchísimo a equilibrar el trabajo y el desarrollo de las manos. Trabajo algunos rudimentos, pero el que más me gusta es el 1 y 1 (single strokes) porque lo considero el más excitante a la hora de tocar, y lo hago de diversas formas. Por ejemplo, entre mano derecha y bombo. Antes de ingresar a Maiden tocaba mucho blues y rhythm ‘n blues, y eso te da un swing especial, único, mucho más cuando se toca en tiempos lentos, donde el espacio entre pulsos es mucho mayor y requiere mucha concentración”.

Examinando tu estilo, también noto una preferencia por conducir ritmos en el ride antes que en hi-hat. ¿Esto es verdaderamente así?
“Depende mucho de la dinámica de la música, como lo hago en “Wasting Love”, del disco “Fear of the Dark”, que en medio de los coros voy del hi-hat al ride o viceversa. Siempre manejo los timbres y las dinámicas de acuerdo a la canción, pero la intención es mantenerse “light” en ese aspecto. Feel pesado, pero con musicalidad”.

Hablemos de tu técnica de bombo…
“Para explicar mi técnica de bombo, solo necesito dos palabras: Steve Harris (risas). Él es un bajista que toca frases fuera de lo normal en su instrumento, requiriendo mucha precisión e inspiración de mi parte. Yo uso un pedal simple DW 5000, con el mazo bien alto (N. de R.: Nicko usa bombo de 24”), y lo utilizo con el máximo de tensión posible para obtener mayor respuesta, impacto y velocidad. Toco siempre con el talón levantado (heel up), y en situaciones que demandan tocar semicorcheas a velocidad interesante, lo que hago es retraer el pie un poco más al centro del pedal, donde lo puedo controlar mejor. Por ejemplo, en “The Trooper” (canta el ritmo) uso una combinación de figuras donde, si no tuviese el pedal como lo describí, sencillamente no lo podría tocar”.

¿Siempre te gustaron los sets grandes de batería?
“Siempre, pero todo tiene una lógica. En mi set actual de Premier Signia Marquis uso toms de 6”, 8”, 10”, 12”, 13”, 14”, 16” y 18”. Lo mismo ocurre con los platillos Paiste. Utilizo una combinación de las series Signature, Dimensions, 2002 y Rude: splashes de 10”, 11” y 12”; Mega Bell Cup de 13”; power crashes de 15”, 16”, 17”, 18”, 19” y 20” (x2); full crash de 22”; Heavy China Type de 18” y 20”; Power Bell Ride de 22” y Sound Edge hi-hats de 15”. Esto permite tener todas las alturas disponibles en el instrumento, desde lo más agudo a lo más grave. Me gusta trabajar el lado melódico del instrumento, para que cuando realizo un solo se transforme en un auténtico instrumento solista. Dado que tengo muchos tambores, antes hacía extensos rellenos que no terminaban más (risas). Prefiero hacer un pequeño fill con musicalidad, dándole mayor importancia al trabajo rítmico”.

¿Cómo es la relación con tus patrocinadores?
“Muy buena relación, por cierto. Premier realizó para mí algunos instrumentos especiales: pedí que las profundidades de algunos tambores sean iguales al diámetro y otras que fuesen mayores. Siempre me convocan para testear nuevos productos, como es el caso del modelo Gen X. Lo mismo ocurre con la gente de Paiste, con quienes tenemos una excelente relación. ¿Recordás del video “Rhythms of the Beast” la sección dedicada a mostrar la fabricación de platillos? Bueno, ahí yo hago la demostración como artesano tratando de martillar un platillo, y como rompí varios intentando hacerlo, puedo decir que nuestra relación es excelente (risas)”. (N. de R.: Paiste fabricó platillos y gongs especiales para Nicko, donde la marca impresa tiene el diseño tipográfico de Maiden).

¿Cómo estás para tu clínica?
“Muy bien, aunque un poco triste por el fallecimiento de George Harrison. Éramos muy amigos, siempre tuvimos ganas de hacer algo juntos. Respecto a la clínica, prefiero llamarlo “drum show”: toco algunos temas de Maiden donde me gusta que la gente cante y disfrute. También tocaré algunas secuencias, temas de otros y de mi autoría que grabé con un trío. Uno de esos temas será “Moby Dick”, en tributo a mi héroe John Bonham, pero con arreglos míos”.

¿Qué proyectos hay para el futuro?
“Ya estamos en diciembre y dispondré este tiempo para estar con la familia y pasar Navidad juntos. Para el año próximo tengo pensada una gira de “drum shows” por Sudamérica, y si Dios quiere… Iron Maiden en Buenos Aires en 2003”.

Gregg Bissonette.

 

Baterista sumamente versátil que trabajó con Maynard Ferguson, David Lee Roth, Santana, y actualmente con Ringo Starr All Stars Band. Destaca por por interpretar distintos estilos (rock, jazz, pop, be bop, latin) y por su trabajo tanto en estudio como en giras internacionales. Entrevista realizada por mí en una de sus visitas a nuestro país, publicada en la revista Music Shop, publicada en año 2.000 en su número 53.

¿Podrías explicarnos la importancia de estudiar rudimentos para un baterista?
“Cuando era más joven, los bateristas que me gustaban eran Buddy Rich, Louie Bellson, Tony Williams, Billy Cobham, todos con una gran técnica, tocando con verdadera pasión. En la secundaria trabajé con varios métodos de tambor y hacíamos competencias entre los bateristas de las escuelas, y los jueces eran los grandes tamborileros de las orquestas sinfónicas. Tocábamos los ejercicios y decían: 8 puntos en rolls, 6 en paradiddle, 9 en flam taps, etc. También tocábamos obras con pasajes realmente difíciles. Ya un poco más grande, comprendí que todo aquello fue una gran escuela para mí. Es bueno tener técnica, pero lo más importante es saber utilizarla. Lo mejor que hay es tener dominio de los silencios, del espacio. Soy un gran fanático de The Beatles, Rolling Stones, Led Zeppelin, The Eagles, todos ellos con bateristas realmente sencillos. Considero que, más importante que la técnica, tocar fills o solos rápidos es hacer que la gente baile. Sin ofender a nadie, la batería es el único instrumento que hace bailar. Sin ir más lejos, ¿qué ocurre en África? La gente baila y canta al compás de los tambores. Para mí, lo mejor que puede ocurrir es que cuando toco, la gente se ponga a bailar”.

¿Entonces hay que conseguir un balance entre técnica y feeling?
“Amo tocar cosas con rudimentos, tocar jazz, y cuando estoy tocando en una escuela música de Glenn Miller, por ejemplo, los padres exclaman “Ohhhh”, mientras los chicos se duermen (risas). A ellos les gustan cosas como Aerosmith o Van Halen: se mueren todos, todos bailan, todos se divierten, y ese es el sentido de la música para mí. Lo más importante es tocar en función de la banda; lo mismo ocurre con las letras. El vocalista no puede estar cantando con un fill por toda la batería. Hay que saber respetar el espacio y el tiempo de cada uno. Escuchar el fill de Ringo en “Drive My Car” (Rubber Soul) durante las letras es fantástico: ocupa el lugar correspondiente sin molestar a nadie. En síntesis, la técnica es importante, pero hay que saber cuándo usarla y cuándo no hacerlo”.

¿Qué concepto utilizás para el doble pedal?
“Hace mucho que toco doble pedal, pero como recién hablamos, todo tiene que ser usado en el momento justo. Podés escuchar que muchos dicen: “compré uno para Navidad” (risas), y como es un juguete nuevo lo utilizan todo el tiempo. Imaginá tocar “Honky Tonk Women” (lo canta): Cum, pa, cum, cum pa, tucutucutucu (risas), sinceramente suena horrible. Si viste mi video “Private Lesson”, explico que cuando tengo que tocar por largos períodos comienzo con mi pierna izquierda, ya que está acostumbrada a tocar el hi-hat. Cuando hay frases cortas (4 semicorcheas), comienzo con la derecha porque está acostumbrada a tocar dos corcheas con el bombo, agregando las notas restantes con la izquierda; es mucho más fácil. También me gusta desarrollar frases con el pedal izquierdo junto al hi-hat. Pueden armarse ideas muy interesantes”.

¿Qué podrías hablarnos sobre la lectura musical?
“Es muy importante. He trabajado con un montón de bandas sonoras de películas, shows en televisión, jingles, etc.; y para hacer esas cosas tenés que leer, y leer bien. Leer a distintas velocidades, con cambios de tiempo, diferentes métricas y dinámicas, es necesario si querés ser músico de sesión. Algunos no necesitan leer para demostrar lo que son. Buddy Rich no leía, Dennis Chambers tampoco lee, y no podemos decir que no tocan (risas). Para mí, la lectura me ayudó muchísimo, pero si querés trabajar en los estudios, es absolutamente necesario”.

Sabemos que te gustan los ritmos latinos y que has estudiado con José Luis “Changuito” Quintana. ¿Podés contarnos la experiencia?
“Seguro. No hablo español y Changuito no habla inglés, así que nos entendíamos muy bien (risas). Afortunadamente contábamos con Michito Sánchez como traductor, gran percusionista y amigo. Changuito es muy severo como profesor; es popular su mal carácter. Él te pasa los patterns y vos decís: “Ok, lo estudio en casa”, y él te dice: “No, ahora”… Y uno comienza a transpirar porque no salen las cosas (risas). Es un excelente maestro; me ayudó un montón a comprender la esencia de la música cubana”.

La siguiente pregunta es un poco personal. Creo que el solo que tocaste en el disco de Brandom Fields “The Other Side of the History” es uno de los mejores que escuché. ¿Podrías contarnos cuáles son las ideas que te inspiraron?
“Muy agradecido por el reconocimiento. Cuando me mudé a Los Ángeles fui a visitar a mi baterista favorito, que es Vinnie Colaiuta. Él es increíble, puede tocar todos los estilos bien: rock, pop, jazz, latin, bebop, y todo lo que se propone lo hace bien. En el tema que mencionaste, “Brain Dance”, tomé muchas cosas de Vinnie y de mis bateristas favoritos. La introducción es en el estilo de Alex Acuña; tomé cosas de Terry Bozzio, de Tony Williams. De Vinnie y Terry tomé los quintillos de corcheas que tocaron en “The Black Page” con Frank Zappa, una de las piezas más difíciles que escuché, llena de polirritmias y valores irregulares. Traté de combinar todo y el resultado está a la vista”.

¿Qué rescatás de cada estilo en el que estuviste involucrado?
“Acabo de editar un nuevo trabajo solista, “Submarine”, grabado en el estudio de Steve Vai (www.favorednations.com), y lo mejor que sucedió es que Steve dijera: “Tocá lo que quieras”. En cualquier otro sello tendría que haber hecho un álbum completo de rock, pop, fusión o lo que fuere. Mi estilo favorito es el pop-rock. En el disco canto tres canciones, toco trompeta en “No hay parqueo”. En otro tema toco tablas porque las estudié un tiempo. Me encanta tocar shuffle estilo Texas (4 en bombo), y el tema que toco con Steve está en 7/8, de todo un poco. Casi todo lo grabé con la Mapex Orion, pero en algunos temas grabé con la más económica, la V Series. Siempre trato de aprender de todos los estilos: música étnica, afrocubana, de los bateristas de rock y jazz, de la cultura africana. Amo todos los estilos y a quienes los ejecutan. Stewart Copeland es increíble porque combinó inteligentemente el rock con el reggae y el ska. Otro es Santana: es mexicano y puso toda la fuerza de la música latina en el rock. Tony Williams es la fusión perfecta en el jazz porque tomó el bebop de Miles Davis, combinándolo con Jimi Hendrix, y de ahí salió “Lifetime”. En fin, toda la música es realmente excitante”.

Richie "Gajate" García.

 

Percusionista puertorriqueño especialista en latin drumming, trabajó con Tito Puente, Whitney Houston, y Phil Collins entre otros. Es educador y autor de métodos de percusión latina. Entrevista realizada por mí en su primera visita a nuestro país en instantes previos al primer "Sabian Show", publicada en la revista Music Shop, publicada en año 1.999 en su número 40.

Tu producto más popular es el Gajate Bracket. ¿Cómo nació la idea?
“Yo estaba acostumbrado a tocar con muchos percusionistas, y en un trabajo que tuve en un hotel tocaba congas junto a un baterista. Entonces había partes en las que la música necesitaba cencerro, además de las congas. Así que junté pedazos de madera, un pedal y construí el primer prototipo (risas). Hablé con la gente de Latin Percussion y salió al mercado; el mío fue el primer modelo. Ahora otras compañías lo tienen; al principio fue algo raro, pero ahora es más popular”.

¿Cuántos videos tenés?
“Tengo dos. Los mismos van de nivel principiante a intermedio, con algunos ejercicios para avanzados. Se llaman “Adventures in Rhythm”, Vol. 1 y 2. Uno cubre congas y el otro timbales y accesorios. Tengo además otros productos que he diseñado, tres de ellos con Sabian. El primero es el ride “El Salsero”, que corresponde a la línea Signature Series. El segundo es “El Rayo”, que es un platillo con sonajas que puede colocarse sobre el timbal o el tambor, emulando un sonido electrónico; y el tercero es “La Cáscara”. Muchas veces querés tocar al costado del tom de pie y en realidad lo estás dañando; diseñé este elemento de metal para que puedas tocar tranquilo y tener un sonido más parecido al timbal. Tengo dos CD para computadora con loops de percusión para aquellos que componen”.

Para quienes desean comenzar a estudiar música latina, ¿cuáles serían los fundamentos que deben aprender?
“Primero, todo músico que quiera aprender sobre la música denominada afrocubana debe aprender el concepto de clave. Si no entendés este concepto, nunca vas a poder tocar con el feel correcto. Hay que aprender cómo la clave funciona en la música; eso se aprende escuchando, porque todos los patrones que tocan los congueros o timbaleros están basados en la clave. Cuando los bateristas practican, lo hacen con metrónomo – tic, tic, tic –, pero eso solamente te da el tiempo, mientras que la clave te da el ritmo más el sabor, lo que la música lleva. Segundo, entender la función de cada instrumento en la orquesta de salsa. Por ejemplo, el corazón del ritmo latino es la conga. En una formación norteamericana, el corazón es el baterista; entonces el percusionista se convierte en decorador. En lo latino, quien manda es la conga, en el afinque (groove) y en el sabor. El bongosero tiene dos funciones: toca bongó, que es como decir el soprano y el alto en el rango de sonidos. Toca junto al sonero (cantante), manteniendo una conversación, pero después tiene que cambiar a la campana (cencerro) de mano. Es esencial entender que sonero y bongosero trabajan juntos por un tiempo, y después cambia a la campana para llevar la música a otro nivel. Porque la magia de la música latina está en la repetición del patrón. Si uno toca golpes al azar, se pierde el afinque. El timbalero es como el baterista: marca el tiempo con la cáscara, toca platillos, cencerros y fills. Hay que entender el trabajo de uno y otro, cuál es su obligación para no andar chocando o peleando con la música. Uno de los problemas de quienes aprenden técnica de conga es que no afincan con la clave. Cuando entienden el sentido de la clave, es como una enfermedad que no se va a ir… (risas)”.

Hablemos de técnica de congas…
“Existe lo que llamo escuela vieja y nueva. La vieja escuela es la de congueros como Mongo Santamaría o Armando Peraza, donde se toca muy sencillo, sin añadir redobles o algo así; la nueva escuela es la que nace a partir de José Luis “Changuito” Quintana o Giovanni Hidalgo, que empezaron a incorporar rudimentos de tambor a las congas, como flams o rolls. Además, Giovanni es la persona más fuerte que he visto. Puede estar tocando 45 minutos a todo volumen; en cambio, si yo toco así por 5 o 10 minutos, tienen que darme oxígeno (risas)”.

¿Cuál sería tu último consejo para bateristas y percusionistas?
“Todo baterista tiene que aprender algo de conga, y todo conguero debe aprender algo de batería, porque ambos representan el corazón de la música. Y si uno entiende lo que hace el otro cuando trabajan juntos, es como un feliz matrimonio; si no, se tiran palos el uno al otro. Para comenzar, recomendaría una conga, porque cuando uno empieza a oír el tumbao, uno entra en el sabor”.

Dom Famularo.

 

Baterista y educador estadounidense conocido como “The Drumming’s Global Ambassador”. Referente clave en la docencia de la batería a nivel mundial, dando clínicas en más de 50 países. Escribió libros y videos muy influyentes promoviendo una visión positiva y motivadora del aprendizaje musical. Entrevista realizada por mí en su primera visita a nuestro país en instantes previos al primer "Sabian Show", publicada en la revista Music Shop en el año 1.999 en su número 40.

Sabemos que estudiaste con grandes nombres…
“Sí, sí, sí. Soy un hombre muy afortunado en la vida, ya que tuve excelentes maestros en el momento justo. Comencé a estudiar con Ronnie Benedict, que me enseñó toda la base de los rudimentos de tambor; con Al Miller, que era un excelente maestro de drum corps; Joe Morello, Jim Chapin, Roy Burns, Louie Bellson, Shelly Manne. Todos ellos, increíbles maestros en el momento justo. Cuando me daban clase, yo trataba de robarles toda la información posible (risas)”.

Dado que estudiaste con Jim Chapin, ¿podrías hablarnos de la técnica Moeller?
“La semana pasada, en mi casa de Long Island, organicé una fiesta para celebrar el cumpleaños N.º 80 de Jim. Setenta bateristas de distintos lugares de EE. UU. vinieron a homenajearlo; fue una gran fiesta. Jim estudió con Sanford Moeller en 1938. He tenido la suerte de vivir cerca de su casa; pasábamos mucho tiempo juntos estudiando y analizando la técnica Moeller. Muchos años atrás, en las bandas de marcha, podíamos ver a sus integrantes utilizar esta técnica. Es una técnica para tener más fuerza, mayor volumen. Los bateristas de rock precisan conocer la técnica Moeller para adquirir mayor contundencia, y porque la técnica hoy es más importante que 100 años atrás. La técnica consiste en tener la muñeca completamente suelta y relajada, realizando el movimiento de arriba hacia abajo, muy similar a los cowboys arrojando el lazo. He producido un video para Warner Bros., un tributo, un agradecimiento a Jim, llamado “Speed, Power, Control & Endurance” (velocidad, fuerza, control y resistencia), donde él explica y enseña la técnica Moeller. Yo recomiendo este video a todos los bateristas de rock, y en el momento en que Jim lo grabó tenía 75 años. Cuando mis alumnos me piden que les enseñe a tocar más fuerte, yo les digo que compren el video, pero ellos creen que no comprendo lo que me piden o que estoy equivocado, porque el tipo es viejo (risas). Comparo la técnica Moeller con la potencia turbo en un auto. No siempre manejo con el turbo puesto, sino que lo utilizo cuando necesito más poder y velocidad”.

¿Cuál es tu concepto sobre técnica para doble bombo?
“Me gusta pensar que mis pies son una extensión natural de mis brazos. Recomiendo a todos que no se encasillen en el trabajo tradicional de los pies, sino que traten de ver más allá de lo que hay adelante y realizar distintos ejercicios para las manos con los pies. El primer paso es escuchar la idea rítmica; el segundo paso es descubrir la técnica. Traté de unificar ideas adaptando el concepto de las manos, traducido hacia los pies, ya que manos y pies hablan el mismo idioma. Tengo un nuevo libro que está por salir a la venta que se llama “It’s Your Move” (algo así como “es tu movida” o “hacé la tuya”), donde explico todos estos conceptos”.

Sabemos que sos un músico creativo, combinando elementos del jazz, rock y otras músicas del mundo. ¿Cuál es tu enfoque?
“Vivo en Long Island, que está a una hora de Nueva York, y para sobrevivir allí, dado que es una ciudad muy cosmopolita, hay que tocar todos los estilos de música. Cuando el teléfono suena puede ser un trabajo para tocar rock, jazz, big band, clásico, fusión, dance, casamientos, cualquier cosa. Crecí con amigos latinos, franceses, alemanes, árabes, etc. Esto no solamente influye, sino que cuando viajo por esos países me siento muy cómodo”.

¿Podrías contarnos de tu trabajo como director educativo de Sabian?
“He tenido el honor de que la industria de la percusión de EE. UU. me haya dado el título de Embajador de la Batería, que es maravilloso. En Sabian soy el director educativo y tengo la responsabilidad de viajar por todo el mundo, conocer músicos, organizar clínicas, ayudar a eventos como el que vamos a tener en Buenos Aires, realizar grandes shows de bateristas, hablar con grandes maestros, tocar y compartir escenarios con Richie “Gajate” García, Jojo Mayer, Terry Bozzio, Will Calhoun, Chester Thompson, Virgil Donati, todos excepcionales bateristas. Es una oportunidad que tengo para unir el espíritu de los bateristas en todo el mundo, porque los bateristas somos mejores personas. El mejor maestro que tuve en mi vida es viajar”.